“Sra. Alcaldesa, la ciudad en la que vivo es la mejor ciudad del mundo.

Sevilla es la ciudad que más me gusta. Vivo en un barrio donde hay muchos árboles y estos hacen que el sol no me de en la cabeza cuando voy al cole en bicicleta. Hay carriles bici para ir a cualquier lado y cuando llueve no pasa nada porque cojo el tranvía que para al lado de casa y me deja cerca del cole.

    Mi colegio es muy chulo. Tiene la cubierta con vegetación y huertos en el patio, al que vamos todos los días a cuidar las plantas con los profes. El patio, donde jugamos al fútbol y al baloncesto en los recreos, es de albero y tiene muchos árboles, pérgolas y agua. Un día vino el arquitecto que diseñó el edificio y nos contó que todo era ecológico, con muros de tapial como se hacía antiguamente, vigas de madera y, además, está hecho de tal forma que el suelo en invierno da calor. ¡Me encanta mi cole!

    Cuando salgo de casa siempre me recoge mi papi y vamos a recoger frutas y verduras de los huertos que están cerca de casa. Es un edificio de varias plantas con un patio grande alrededor. La torre, como yo la llamo, es de bambú y desde fuera se ve la vegetación con las frutas y verduras colgando. Hay muchos sitios como este por la ciudad, aunque como el mío ninguno. Mi familia es socia de este huerto y una vez a la semana vamos todos juntos para cuidar nuestras frutas y verduras.

    De camino a casa vemos a mucha gente en bicicleta y caminando. Aunque sea verano no hace calor en las calles. Apenas hay coches y puedo jugar y correr porque hay mucho espacio libre y bancos para sentarse por todos lados. Los edificios están llenos de placas solares y de vegetación, ya sea en las cubiertas o en las fachadas. Además, el suelo es de tierra y de adoquines.

    Los fines de semana salimos a la calle para ver los conciertos que suele haber o para hacer actividades con mis papás. Las calles están llenas de gente paseando y casi todos los fines de semana hay mercadillos. ¡Mi barrio es el mejor!

    Sra. Alcaldesa quiero que mi ciudad y mi barrio sigan así siempre. Mis papis dicen que la ciudad antes era muy diferente, que había muchos coches y no se respiraba bien, que se cortaban más árboles de los que se plantaban, que los suelos eran duros, negros y daban mucho calor. Así mismo, en verano tenían que funcionar las máquinas de aire acondicionado y hacían que en la calle hiciera más calor aún. Ir en bici era un peligro y la mejor forma de moverse era el coche. ¡No me gusta esa ciudad! Quiero que todo siga igual porque Sevilla es la mejor ciudad del mundo”.

Ojalá esta sea la carta de un niño dentro de unos años. Ojalá que los niños de la Sevilla del mañana estén felices porque su ciudad sea realmente la mejor ciudad del mundo. Pues esto significaría que lo habríamos hecho bien y que, afortunadamente, habríamos cambiado. Debemos hacer muchas cosas para llegar a ese punto; plantar muchos más árboles, cambiar el sistema de pavimentación de las calles, mejorar los edificios, usar transportes comunitarios y que no contaminen, educar a las nuevas generaciones, etc. En definitiva, un sinfín de cosas que no debemos ni podemos retrasar más. ¡Hay que empezar ya!

Autor: Francisco Ramos Dávila (Arquitecto). Colaborador de Emegreen, agencia de comunicación sostenible de Sevilla.

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